Un abismo de amor

Antes de comenzar esta publicación, pido disculpas por este pequeño tiempo donde no he publicado nada en el blog como en la página de Facebook.
Hace muchísimo tiempo que no escribía un poema. Hoy decidí tomar de nuevo esta gran pasión y como no, dedicárselo a alguien muy importante en mi día a día.


Llegué sin ticket a este mundo, perdiendo mi tren,
comiéndome la pared de mi propio andén
y, como siempre, viviendo en mi submundo.
Desde que llegué, estuviste a mi lado:
pasaban las horas y nunca soltabas mi mano.
Me enseñaste a caminar.
Me enseñaste a no comer antes de las comidas
y, aun así, siempre lo hacía.

Me enseñaste el arte de la puntualidad,
la hermosa generosidad
y ¿qué decir de tus amables cuidados,
cuando fuiste el mejor ejemplo para un futuro sanitario?

Mamá, derramaste lágrimas creyendo que nunca llegaría a mis veinte
y aquí me ves con veinticuatro, escribiendo un intento de diario,
dándole un color que quizá, por dentro, me desmonte.

Desde que llegué a este mundo caótico,
me guiaste con mucho ahínco:
nunca permitiste que me absorbieran tontos caprichos.

Me escuchabas con tu gran sabiduría,
con tus tiernos abrazos y simpatía.

Mamá, ¿cuántas veces, de pequeño,
me veías llorar por bullying
y, con un simple gesto de cariño,
me compusiste de nuevo?

¡Cuántas veces me decías
que esa persona no me convenía!
¡Qué razón tenías!
Siempre levantándome de mis caídas.

Mamá, me enseñaste a mirar al prójimo:
a respetar y a querer.
Me enseñaste cuándo pedir perdón,
por favor y a decir "hasta más ver".

Cuántas veces te vi disgustada,
avisándome de que no corriera,
no saltara y ejercicios raros no hiciera.
Aun así, los hice. Y te enfadabas, por mi bien.

¿Cuántas veces te respondía de malas maneras
y me castigabas con una colleja?
Yo me enfadaba. Por dentro gritaba.
Y, como no, tú dispuesta a abrazarme,
a darme el perdón de una madre.

Mamá, has luchado lo imposible “con garras y dientes"
para que puedas tenerme aquí al frente y un “te quiero” poder darte.

Mamá, ya has luchado suficiente.
Ahora me toca seguir a mí con mis dientes.
Ahora me toca descubrir mi camino
Ahora toca no olvidar nunca tu cordura.

Gracias. Te quiero.


"El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás el perdón" (Honoré de Balzac)

Comentarios

Entradas populares